Crónica de un paisaje infinito
Año de realización: 2020 –
Técnica: Fotografía
Esta serie está formada a partir de un conjunto de fotografías tomadas en el Salar de Uyuni, en Bolivia. Cuando se inunda, durante el invierno altiplánico, el paisaje circundante se refleja en el agua, produciendo un efecto de espejismo.
La gran altitud (3.665 m) y la falta de fuentes de polución aérea del lugar producen una visibilidad enorme y trasladan a una sensación de infinitud que se ve acrecentada por el efecto de espejo de la lámina de agua. El paisaje virtual allí creado solo se distingue del real por pequeños detalles, tales como la textura de la sal, que se vislumbra en el primer plano, pequeñas distorsiones creadas por el movimiento del agua y los trozos de sal que emergen de la superficie.
En este proyecto las fotografías son invertidas para jugar con la sensación de irrealidad que producen los elementos discordantes que aparecen en el cielo virtual, mientras que la limpieza del plano inferior evoca la impresión de estar flotando sobre un espacio infinito.
Asimismo, se juega con la disposición lineal de las fotografías, a modo de díptico o tríptico, dando una sensación de falsa continuidad o correlación que enfatiza el carácter infinitamente combinable de los retazos de paisaje que forma cada imagen individual.